No me olvidé de tí.
Si hubiera sabido que era la última vez...
Si hubiese sabido
te hubiese llenado de gardenias perfumadas
de estrellas
de lunas
y soles...
Si hubiese sabido
te hubiese llevado al cielo de la mano
te hubiese hecho un castillo
de palabras y canciones...
Si hubiese sabido
me habría cambiado de nombre
y te hubiera hecho un espejo con mis ojos
y con mis manos una colcha
(una colcha de las que abrazan
una de esas, que están de moda...)
Y habría cabalgado hasta el fín del infinito
para pintar un nuevo arco íris
de 21 colores
y hubiese construido una constelación
con tu nombre
y hubiese descubierto un millón de estrellas más
y hubiese pintado un nuevo cielo
y hubiese reinventado mi credo...
Tú,
siempre tan esplendida,
con la misma voz temblorosa,
(tan distante)
y por tiempos borrosa,
colgada en un marco en mi pecho
tan mágica
siempre tú,
tan mi cielo...
¿Te diste cuenta?
Aunque pasen mil años
aunque me entierren sin vida
(o con ella)
en un jardín olvidado
(o en el vacío)
aunque me haga agua
o me haga viento
o me haga nada
serás siempre ETERNA.


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