Así como llegaste ese 2017, de sorpresa, así te has marchado. Aún me parece mentira, Chino. Todavía no me la creo que te hayas ido sin siquiera tener la cordialidad de despedirte como se debe, como cada vez que venías por estos lares: un fuerte abrazo y un "¡ARRIBA ALIANZA!" con todo el condimento adicional y el corazón batiendo fuerte. Sigo sin creerlo. O tal vez ya lo creí pero no lo acepto.
He sabido ser tu compinche malhechor pero también he sido consejero y aconsejado, confesor y confesado, y ninguna lágrima entre palabras estuvo de más. La vida es una mierda, tal vez ahora mucho más. Me sigue llegando al pincho que no te hayas despedido. Perdón pero no lo supero. No te supero, hermano.
Me dicen que te ganó la tristeza pero creo que, tal vez, tú la agarraste por sorpresa esta vez y le ganaste. Ya no te alcanzará más. Te dejará por fin en paz. Fue una jugada "maestra" pero, sobre todo, fuiste extremadamente sincero. Te marchaste transparente, sin medias tintas, directo, crudo. Te abrazo, Chino. Te abrazo y esta vez es para siempre, y para siempre te llevaré conmigo, hermano, aunque el sinsabor de tu ausencia demore en pasar (o tal vez no pase nunca). No tenemos sustitutos en este mundo, Chino, y te lo dije. Somos únicos e irrepetibles, para bien y para mal. Aquí no habrá quien te supla, huevón.
Resulta extraño escribir esto. Es extraño porque solo yo lo leeré pero también siento que, tal vez, me lees a través de mí, que mis ojos llevarán hasta mi corazón estas palabras y que te encontrarán y te abrazarán. Sí, fácil estoy locazo, como siempre metiéndome unas alucinadas opiescas, de fábula. Así me conociste y así, seguramente, también me he de morir.
Por lo pronto, hermano, aquí me voy preparando para darte el alcance. No sé si sea pronto pero prometo que intentaré no demorar. Esta vida es una mierda. Tal vez ahora, lo repito, mucho más. Ve preparando la cancha que llego a tabear, y te llevaré unas Pilsen para que te limpies del sabor de la basura que toman por allá, en el norte. Ya pronto, hermano. Prometo que llegan bien heladas.
Ahora toca seguir con nuestras tareas, viejo. Sé que desde donde sea que te toque estar vas a velar por tus Nellas. Sé que junto con Astrid las iluminarán y las protegerán. Y te apoyaré de la manera que sea, hermano, para que ellas estén bien.
Te voy a extrañar como mierda, pendejo. Ahora que estarás con menos restricciones, no olvides pasar a joderme. Yo te llevaré conmigo a donde vaya, con el grone y por el grone, como prometimos.
Te abrazo, hermano. Te abrazo para siempre. Te abrazo con el alma y el corazón.
¡ARRIBA ALIANZA, CONCHATUMARE!


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